POEMA LA LUNA

La luna fue testigo
de su amorío,
tras noches de pasión,
enredados entre sábanas
de verde pasto,
que cubrían su silueta
tan perfectamente dibujada.
La luna su único confidente,
en aquellas noches de locos arrebatos,
donde sólo él y ella existían.
Fue la luna bañada de plata,
que guió sus pasos por sendas del amor,
ofreciéndoles su perfecto resplandor,
ideal para arrullarse mientras
llegaba la aurora, con el canto
del nuevo día, que ponía fin
a una noche inolvidable,
donde la pasión había sido
el plato principal. 

Autor: Edwin Yanes
Imagen tomada de la red.