EL POEMA MAS BELLO DEL MUNDO

Muchos creen que la poesía empieza con Homero y termina en Neruda... Pero existen aún poetas modernos, que escriben cosas realmente maravillosas, como Antonio M. Moreno, español, proveniente de Alcalá de Henares.  Por esta creación, recibió el premio "Albaricoque de Oro" en Murcia.  Les dejo su hermoso poema: "El Poema más bello del mundo"...

Yo quería escribir el poema más bello del mundo,
describir la belleza desnuda en un par de palabras,
recitar nuestra historia de amor a la luz de una noche,
pero en ella incendiaba cigarros y la mente se daba a destiempo.
Yo quería contar los momentos que no conté nunca,
la ventana lumbar que esperaba cerca de las 12,
una mesa, un café, tus apuntes, mis ganas de verte...

Yo quería probar de tus labios tu alegre impaciencia,
escuchar de tu voz como andaba el humor de tus padres,
vaya mierda de yerno les diste,
incapaz de escribir el poema más bello del mundo,
yo quería ponerte la vida en las manos abiertas,
dibujar en tus ojos la imagen de un campo de versos,
atraparte en el centro de un mundo con núcleo dorado,
pero nada salió de mis manos...

Yo quería vivir a tu lado en un libro dormido,
y sentir los eternos viajantes por sueños ajenos,
habitantes tú y yo del poema mas bello del mundo,
pero no era el destino aliado en aquellos momentos.
Ni las musas estaban dispuestas a jugar conmigo,
vaya mierda de musas que gasto...

Yo quería correr de la mano por las calles viejas
de un Madrid que miraba asombrado los primeros besos,
pero no hubo guitarra escondida que dijera nada,
y otro whisky vertido hasta el fondo apagaba mis ojos cansados;
desperté con la cara apoyada en un folio arrugado,
con resaca de no haber escrito lo que me propuse,
con mi boca diciéndome a voces que le diera agua;
dejé el vaso en el cuarto de baño, me quité la ropa.
Me fui al dormitorio, me olvidé de escribir el poema más bello del mundo...

Levanté la persiana amarilla, que te defendía
de esos rayos cabrones de sol que iluminan todo,
y allí vi tu cuerpo sin cubrir apenas.
Vi tus pechos nuevos llamándome a gritos,
tu cadera estrecha, tus piernas pausadas,
desnudez aguda con sonrisa leve,
me miré en el espejo del fondo y observé mi cara,
dibujé una sonrisa en mi boca y entendí la vida...
Entendí que esa noche anhelada como tantas otras,
Dios había traído a mi cama el poema más bello del mundo...