POETA HUMBERTO PORTA MENCOS

Humberto Porta Mencos (Chiquimula, 14 de julio de 1901 - Ciudad de Guatemala, 16 de marzo de 1968) fue un poeta y periodista guatemalteco, autor de Parnaso Guatemalteco, publicado en 1928, entre otras obras (Haeussler, 1983).
Porta Mencos fue hijo de Alfredo Porta y de Raquel Mencos de Porta. El poeta recopiló y clasificó el Parnaso Guatemalteco, publicado en 1928 e impreso en la Tipografía Nacional de Guatemala. Además de cada uno de los poetas mencionados en la obra, se presenta con una biografía sintética (Haeussler, 1983).

El poeta escribió en los periódicos y revistas del país tambien, destacando en la rama poética. El 14 de febrero de 1968 se le dio una pensión extraordinaria "por tener aproximadamente medio siglo de eficientes servicios prestados en beneficio de las letras nacionales", conferida por el Congreso de Guatemala un año antes, en 1967 (Haeussler, 1983).

El escritor publicó, además de Parnaso Guatemalteco, La Eterna Tragedia, Poesías Escogidas y 100 Poemas, editados por Nuestra Imprenta. Finalmente murió en la ciudad de Guatemala el 16 de marzo de 1968. De acuerdo a varias versiones, su muerte llegó en un completo desamparo, sin el apoyo de paisanos o familiares (Haeussler, 1983).
¡QUÉ LINDO SER PRESIDENTE!
Humberto Porta Mencos

Nací en un pueblo ignorado,
de altas montañas rodeado
y de poético ambiente;
mas, como era hombre apartado
me creían un demente...

Pero ese tiempo pasó...
y hoy les cuento a mis lectores,
que más tarde tuve yo
sinceros admiradores...

Y tanto sonó mi nombre
en la República entera,
que no quedó un solo hombre
que a verme a mi pueblo fiera;
unos por criticarme
y otros iban a elogiarme
de simpática manera.

Con la fama que me dieron
candidato ellos me hicieron,
pero..., ¡Para Presidente!
Y sin tener contricante
salí tan luego triunfante,
que no creí decente.

Pero, en fin, a lo hecho pecho;
y yo entré con pie derecho
a ser Jefe de Estado.
Y ... ¡Oh! que grandes ovaciones
de taimados, de sacones,
y tanto tipo arrastrado...

¡Qué lindo ser presidente!
¡Cómo se apiña la gente
cuando uno suele pasar!
Le tocan la Granadera
como a la misma bandera,
todos le hacen el saludo
y una banda con escudo
pude en el pecho ostentar.

Lucí condecoraciones;
espadines y espadones;
carros tuve regalados,
de los últimos blindados
y quetzales a millones...

Parientes me aparecieron
-no sé de dónde salieron-;
mas, eran todos mestizos,
enanos y cabezudos;
unos sobrinos desnudos
y hasta unos primos mellizos.

Los Ministros celebraban
mis proyectos con canciones,
y si conmigo se hallaban
sólo eran genuflexiones.

El Congreso en general
estaba siempre a mis pies;
y si no recuerdo mal
se pasaban todo el mes
discutiendo cosas vanas,
tan peregrinas y necias,
cual prohibirle a las iglesias
que tocaran las campanas.

Pero un día..., de repente,
¡Plum...! Me dieron cuartelazo;
y yo comentando el caso
me quede estúpidamente...
¡Qué lindo ser Presidente!