AMOR DE INVIERNO

La casa estaba habitada por él y su soledad, de pronto ella llegó en plena oscuridad, divisó gracias a la luz de un relámpago que el cerrojo de la puerta estaba dañado, no quería usurpar aquella mansión, sólo quería cubrirse del frío y de la lluvia de aquella noche de invierno; creyendo que la casa estaba abandonado, se quitó sus finos atuendos de gran señora, para secaros y marcharse al día siguiente, cuando de pronto él su silueta vio, no hizo falta mirarla a los ojos para saber que la soledad había llegado a su final.

Autor: Edwin Yanes

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