POEMA LA CHICA DE LA ROSA

LA CHICA DE LA ROSA
Caminaba a paso veloz como enemigo del tiempo
queriendo escapar de los fortísimos rayos del sol
que guiaban mis pasos evitando todo contratiempo
ignorando en el camino el vigoroso color del girasol.

De pronto y por instinto natural alcé mi mustia mirada
percibí en lo alto de una cornisa a una hermosa chica
que en seguida mi atención robó y mi prisa fue olvidada
comprendiendo la consecuencia que esta acción implica.

Al pasar frente a la suntuosa casa hice una media pausa
elevé una vez más mi mirada y regalé destellos de luz
no exaltando su belleza sino la extraña labor de su causa
esa chica radiante, regaba una  rosa carente de tragaluz.

Al no saber su nombre la bauticé como la chica de la rosa
al quedar atónito con el acto, una flor regando a otra flor,
hoy me pregunto quién será esa dama tierna y misteriosa
que hurtó mis suspiros y me llenó de profundo estupor.

Autor: Edwin Yanes