POEMA TU CUERPO

TU CUERPO
El hombre se enamora de lo que ve
la mujer se enamora de lo que escucha
yo te vi fijamente y puse mi mirada en ti;
me cautivó el embrujo de tus ojos, tu
mirada firme y seductora.
Me acerqué a ti con cierto temor,
pensando en que si habría oportunidad
para un hombre comprometido, pero
como dicen que el que no arriesga 
no gana, eché toda la carne al asador
venciendo mi temor.
Te seduje con mis letras, que son
duras saetas que van directo al
corazón; al principio todo fue duro,
te busqué una y otra vez y mi esfuerzo
parecía vano, sin embargo la paciencia
todo lo puede, por fin me acerqué
de lleno a ti y pude conocer parte
de tu vida, tus glorias y derrotas
en el amor, y el por qué del rechazo
hacia el género opuesto, que sólo 
buscaba cortejarte. 
Conocí tu interior para luego conocer
los encantos de mujer que tu cuerpo
no dejaba entrever a simple vista.
Sueles vestir de manera recatada,
aludiendo  no buscar a nadie
flechar, cansada de tantas mentiras
de hombres torpes que únicamente
buscaban tu cuerpo desnudar. 
Me siento dichoso al poder tu
gloria conquistar, pues sé, por
labios tuyos, que no eres mujer
fácil, que se enamora con palabras
vacías; sabes, eso me hace dar
saltos de emoción, al comprender
que me estoy ganando poco a poco
tu corazón.
Tu cuerpo esa esbelta figura que
me domina y enloquece, terreno
fértil que quiero abonar para que
su fruto a tiempo pueda dar, 
conozco el camino y hacia él me
encamino, consciente de que no 
será fácil, pero la faena debe
continuar, con nobles ideales de
amor.
Mujer de fina fragancia, ven y
sacia mis ansias de llevarte al
cielo, en alas de pasión que
sólo tú me puedes dar, con
tus encantos de musa que con 
timidez y astucia me han sabido
conquistar.
Ninfa de mi vida, no escondas
más tu cuerpo, que completo y
con arte quiero una y otra vez
devorar.
Reina del amor, déjame llegar
a tu gloria y habitarla para
siempre.
Sensual doncella, quiero apreciarte
siempre, con el toque perfecto de
feminidad, escondida entre lencería
negra, para resaltar tu blanco cuerpo.
Moza de mis días y mis noches
hagamos con nuestros cuerpos
un completo derroche de frenesí.
Consorte de mi mente y corazón,
róbame y escóndeme entre tus
piernas, que son como fino telar
árabe que lentamente quiero comer.


Para mi musa, la mujer que agudiza mis sentidos y me hace volar por nuevos senderos.