POEMA CHAPARRITA CONSENTIDA

CHAPARRITA CONSENTIDA
Chaparrita consentida, no recuerdo bien
como fue que llegaste a mi vida, pero
tampoco importa el cómo sino el para qué,
te vi en el mundo virtual y fijé la mirada en ti,
desde el primer instante robaste mis suspiros,
hiciste palpitar el corazón, saltando de emoción,
fenómeno extraño que hace mucho no sucedía,
no preciso exactamente lo que te dije ese día,
pero sí evoco perfectamente el cúmulo de
sentimientos que moviste por dentro de este
bardo anacoreta.
Chaparrita consentida, eres sumamente hermosa
tierna como una rosa, pasiva como la llovizna,
ardiente como el fuego, eres lo que anhela mi ser;
bien sabes que no me importa en su totalidad
el físico, recuerda que la estatura tiene una
acertada solución, haciendo su equivalencia
en la suavidad de un colchón.
Chaparrita consentida, quiero hoy confesarte,
que con el paso del tiempo he llegado a quererte,
sin ti mis días son grises y vacíos, sé que no das
crédito a mi sentir, afirmando que lo nuestro no
puede ser, eso quisiera pensar, pero busco en
el rescoldo de mi interior y existe una habitación
que has tejido con tus detalles de aromática flor,
no pido más que una oportunidad que me avale
para demostrar el universo de amor que inunda
mi cuerpo.
Chaparrita consentida, escuchar tu sensual voz
hace temblar mi esqueleto, haces gritar el alma
que tiene sed y hambre de amar, de amar de verdad,
no con palabras bonitas carentes de acción, deseo
amarte en el ocaso de mis días y saber que esto
sí puede ser, que la vida no es vana, que puedo
amanecer junto a ti en mi cama, colmando de dicha
y felicidad las amarguras que en tu pasado pudieron
haber dejado, sólo pido una oportunidad, para
abrirte a flor de piel, el corazón de poeta, que
ha sido flechado con tu mirada llena de ternura.
Chaparrita consentida, como bien reza el dicho,
la esperanza es lo último que se pierde, mis días
están plagados de esperanza, esa que refresca
los pensamientos, que motiva tu conquista, hasta
que un día, me des el sí que mato por recibir,
no hay peor lucha que la que no se hace,
cuenta conmigo en todo momento, estoy
a tus pies, para amarte como sólo tú lo mereces.

Autor: Edwin Yanes

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