POEMA PARA MI HIJA AMADA

Cuánta alegría siente mi corazón
cuando llego a casa y de par en par
se abren tus brazos para abrigarte
en mi pecho, que desde el primer
día en que naciste ha sido tu único
lecho.
A veces parece que no te veo,
sin embargo todo está trucado
en mi mente, para escuchar tus
bellos sonidos guturales que con
ansias piden ir hacia mis brazos
y colmarme de palabras secretas
que guardas en tu corazón, para
el hombre que hoy es tu todo.
Aunque por nada del mundo 
quiero verte sufrir, me gusta
escuchar como lloras por mi,
consciente de que tu papi
es tu eterno enamorado,
pues desde que a este mundo
has llegado, mis ojos se han
cegado y sólo vivo para amarte,
con amor puro y abnegado.
Fátima Naomi, mi tierna, bella y
encantadora hija amada, ten en
cuenta que por nada, este pecho
dejará de ser tu fiel morada.

Autor: Edwin Yanes