7 feb. 2014

EROTISMO EN LA LITERATURA GUATEMALTECA


"De joder haced alarde"


Aunque se compra y se lee,  se escribe poca literatura erótica en Guatemala. La editorial F&G trabaja en una antología que cambiará ese panorama.  
“Mortales: fornicad, joded sin pena, que la salud sin esto nunca es buena. Joded por la mañana y por la tarde y de solo joder haced alarde” ya a principios del siglo XIX Josefa García Granados les daba ese consejo a sus compatriotas: de solo joder haced alarde. Pero poco alarde se hace; doscientos años después la producción de literatura erótica guatemalteca no es demasiado extensa.
El editor Raúl Figueroa lleva cuatro años intentando publicar una antología de relatos eróticos escritos por mujeres. Tres intentos fallidos e incontables respuestas del tipo “van a pensar que soy puta” se lo han impedido. Las Josefas siempre han sido especies raras. Sin embargo la literatura erótica sí tiene mercado.
“Todavía hay tabúes, sin duda, pero no hay que sorprenderse: seguimos siendo una sociedad muy conservadora” dice Philippe Hunziker de la librería Sophos, “las ventas de literatura erótica son reales en Guatemala, aunque, aparte de las Sombras de Grey, los lectores no necesariamente la compran porque están buscando literatura erótica, sino porque están buscando literatura y coincidentemente alguna de esa literatura es erótica.” agrega.
En 1978 Ana María Rodas publicó sus “Poemas de la izquierda erótica” y las críticas no fueron pocas. Le atacaban por lanzar este tipo de preguntas: “¿Cómo puedes pedir a tu marido que te lama y te monte? Eso no lo aprendiste en el colegio”. Unos diez años después Mario Roberto Morales publicó “El esplendor de la Pirámide”, una novela erótica que no recibió críticas duras. Quizá haya sido la década de diferencia o quizá que el autor era un hombre y esas cosas se les vedaban a las mujeres. “En ningún momento he recibido reproches puritanos, cuenta Morales, tampoco los he recibido sobre Jinetes en el cielo, que es una novela tres veces más erótica”.
 A la hora de comprar, los chapines no se andan con pudores. “Los vendedores de las librerías nos dicen que los compradores preguntan sin ningún pudor acerca de la novela erótica -cuenta María del Carmen Deola, del grupo Prisa- antes preguntaban por la sección de adultos. Compran tanto hombres como mujeres pero hay un dato curioso que, pienso, puede ser cultural: las mujeres llegan solas, mientras que los hombres llegan con pareja’’.
De acuerdo a Deola el 60 por ciento de las personas que compran libros eróticos dicen no ser lectores frecuentes del género. En muchos casos llegaron movidos por la trilogía de Grey.
La mayoría de la escasa literatura erótica de Guatemala se concentra en poesía. Aunque hay algunos buenos ejemplos de novela. Arturo Arias publicó “Las Arias de don Giovanni”, la historia de un hombre que decide cambiar de sexo, pero una vez convertido en mujer descubre que es lesbiana. Antes salió el libro  “Cartas a Diego”, una compilación de cartas entre dos homosexuales.
“Lo que nos hace falta no es una revolución social –dice Figueroa- es una revolución sexual. A mí me parece que es importante porque ahí se resumen muchas de nuestras dificultades como país. En España después de la caída de Franco hubo un destape; nosotros no hemos tenido nuestro destape”.
Figueroa sigue en su intento de publicar una antología erótica. La convocatoria sigue abierta, la editorial recibirá trabajos hasta el 31 de octubre próximo. De ahí podría salir una antología grande y poderosa, de esas que –como decía el cineasta García Berlanga-  se leen con una sola mano.
 Convocatoria
La editorial F&G tiene abierta una convocatoria para todas aquellas escritoras que quieran publicar relato erótico. Los cuentos deben tener un máximo de 5 páginas tamaño carta, escritos en fuente Arial número 12 y con un interlineado de 1.5. Se deben enviar antes del 31 de octubre al correo información@fygeditores.com

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