POEMA AMADA MÍA

Amada mía, gracias por cada día
que a mi lado despiertas e iluminas
con tu radiante sonrisa  angelical 
nuestra habitación, repleta de amor
y recuerdos hermosos de noches de
pasión.
Amada mía, gracias por los regalos
que sabiamente me has brindado,
arropados en brazos tiernos de cariño,
amor y libertad, pétalos de vuelo alto
y nobles ideales, capaces de la tristeza
convertir en alegría, con una mirada
o bien con la nobleza de una sonrisa.
Amada mía, gracias por las noches
de desvelo, divisando por la cornisa
si la brisa te llevaba noticia alguna
de este errante de la vida, en busca
de sueños y anhelos que pintan a
superación, distante de ti no por
gusto propio, sino más bien por
la obligación de ofrecer a nuestros
pupilos, lo básico, que consta
de techo, salud, alimentación
y educación.
Amada mía, gracias por todas
las madrugas que más adormilada
que despierta, bajabas como 
contando las gradas para llegar
a la cocina y preparar con los
ojos entrecerrados mi refacción
para cada sábado, que implicaba
un largo viaje en busca del saber
que alimenta la psique del ser.
Gracias amada mía, por estos
años de amor, lucha y perseverancia
que juntos tomados de la mano
hemos caminado, con la mirada
firme en Dios, conscientes de que
él nunca nos ha abandonado.
Gracias amada mía, por las horas,
por los días, que con gran fervor
me has dedicado, siendo en
momentos de tristeza y dolor
mi único y real aliento.
Amada mía, gracias por
existir y pintar mi mundo
con el color de tu sonrisa
que me eleva cada día
el espíritu de luchador.
Amada mía, te amo.

Autor: Edwin Yanes