POEMA ENCANTO DE MUJER

Como agua freática tocaste mi manto
en el eterno letargo del silencioso llanto
que la soledad había en las entrañas cavado,
adueñándose de las vagas aspiraciones
que se ahogan en el vacío de la esperanza.
Te percibí con la mirada cabizbaja y
con el temor que engendra la miseria,
tú en cambio me miraste fijamente a
los ojos y como daga atravesaste mi
alma que sufría la sequedad del desierto,
creyendo que para este vagabundo todo
presente y futuro había muerto.
Eres un encanto de mujer que me
devolvió las ganas de combatir con paso
firme y la frente en alto, olvidando
mi sufrir para con tu ternura y simpatía
llenarme de profunda alegría, que
en las noches llamo felicidad.
Señora mía, tu caridad ha restituido
en mis ojos el brillo y el aliento de
vida que por soledad y desesperación
había perdido, entregándole a la muerte
el corazón, que creí remedio no tenía.
En este día, yo te bendigo divina mujer,
cúmulo de sentimientos, belleza y
simpatía, por darle sentido a mi
tórrido cuerpo que emana esencias
cuando tú a mi lado estás.

Autor: Edwin Yanes