POEMA PACTO DE AMOR

Los chuscos amigos me preguntan si te amé
parece que son amigos únicamente de palabra
me pregunto si acaso no escuchan mi corazón
gritar, clamando en soledad tu triunfal regreso.
Nuestro tierno amor fue de lo más hermoso
que tú y yo hemos vivido en la aurora de 
nuestros días, dos locos cegados por el
sentimiento del amor, ese que todo lo puede.
Recuerdo tus ojos color miel inundados como
playa de salado mar, al decirte que nuestro
amor no podía continuar, no por razones de
desamor, sino por el bien de los dos; evoco
tus palabras temblorosas, al decir que el amor
todo lo puede y ciertamente tenías razón, 
pero cómo tenerte a mi lado en aquella
ocasión, si tú bien conocías mi pobre
situación, no tenía pero ni un centavo
para ofrecerte al menos una digna
alimentación.
Debes saber que al retroceder el tiempo
en mi loca memoria, sigilosamente
los suspiros se me escapan, buscando
la cuna de tu corazón, tesoro secreto
que por muchos años me dio techo
y cobijo, sin pedir nada a cambio
más que rocío y granos de arena
de aquél amor que siempre valió
la pena.
Nuestro punto y final fue un pacto
de amor, una sabia decisión que
tomamos tú y yo, pidiendo al cielo
la bendición de no caer en el error
que pudiera afectar nuestra dicha
y felicidad.
El pacto de amor sigue vigente
en el viento que sopla del norte
en los poemas que hablan de amor
en la sombra del almendro que
fue testigo de locos arrebatos
de pasión, el amor sigue vivo
y aunque no supe más de ti
tu recuerdo vive y está presente
en la inmensidad de la imaginación.

Autor: Edwin Yanes