POEMA NOCHE DE COPAS

El vino excitó nuestra memoria
tú terminaste sin ropa y yo en la
gloria, gozando el fruto de tus
mieles en la fría noche  de
San Petersburgo.
Entre risas y llantos evoco
tus gritos locos al arrogar por
la ventana cada prenda de tu
lujosa ropa hasta quedar como
la blanca luna sin pieza alguna
frente a mis ojos dilatados como
vampiro sediento de sangre fresca.
Ay amor cómo pasan los años,
hace tanto de esas noches de rumba
siendo dueños del tiempo, sonriendo
en la penumbra, que propició aquél
encuentro furtivo que por más que
esquivo se escabulle en mi memoria.
Y pensar que aquella noche de copas,
al beber la savia de mi hombría, en
tu ser te llevarías un eterno recuerdo
mío, que yo sin saberlo en el alma
presentía.
Ahora que lejos de mi lado estás
te quiero en mi pecho gallardo aprisionar
para escuchar tu agitado palpitar al
ritmo del viento en las noches
de la vieja pero bella Europa.

Autor: Edwin Yanes

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