EL AMOR PERDIDO

Tantos golpes, tantas heridas que parecen no cicatrizar.
Ser aventada al suelo y mis rodillas raspar.
Buscar las razones de mi infelicidad y no parar de llorar.

Cada día levantarme con el deseo de no despertar nunca más.
El odio infinito y el amor permanente por esta vida rapaz
 me consumió el alma  y me arrastró hacia un profundo abismo.

La distancia y la frialdad ocuparon el espacio en mi corazón 
en el que te encontrabas.
Cada vez más lejos estaba de ti. 
Desapareciendo en la oscuridad.

Ha pasado algún tiempo ya, aún te extraño.
Sigo llamándote con el  pensamiento,
 con la esperanza que puedas escucharme.
 Poder terminar lo que realmente nunca empezó.

Ojalá pudieras darte cuenta lo mucho que he cambiado,
que mi sonrisa ha regresado y mi tristeza ha acabado.
No soy capaz de salir a buscarte, simplemente no soy capaz.
Solo le pido al destino que nos vuelva a poner en el mismo camino
y así poder compartirlo tomados de la mano.

Sigo mi lucha con convicción,
reparando los errores cometidos y 
remendando los pedazos esparcidos.
Sigo mi lucha, estoy aquí, aun permanezco aquí.

Se ahora que puedo renovar mis propias fuerzas,
cerrar mis ojos y no temerle a la oscuridad.
Esperaré paciente tu regreso, confío en que así será.

De no ser así, te deseo lo mejor.
Que ames, que te puedan amar de igual o mayor manera.
Pero no digas, ni permitas que te digan, todos los días te amo,
así no se perderá el verdadero significado de éstas palabras.

No recuerdo si alguna vez te dije te amo, ¿te lo dije?, es difícil recordar.
Tan ensimismada estaba en mi egoísmo y en mis problemas
que no tuve la oportunidad de mirarte a los ojos y decírtelo.
Porque realmente te amaba y ahora no se si algún día lo sabrás.

Autora: Dámaris Arce
México