DULCE NOVIA MÍA

Eres la niña de mis ojos,
el paladar de mis besos
y la dicha de mi corazón.
Cada amanecer mi alma
goza el arrullo del canto
de tu sonrisa.

No puedo verte triste,
dulce encanto de mi vida.
Imploro al Creador por tu
salud, siempre deseo que
tu belleza no se marchite
por la intrusa soledad.

Quiero lo mejor para ti,
deseo que las flores del
campo alegren tus días
y que jamás la tristeza
duerma a tu lado.

Te acariciaré con besos,
mientras tenga la dicha de
abrazarte y el placer de
amarte.

Septiembre 16/014

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