LA MÁS BELLA NIÑA

Luis de Góngora y Argote tiene la reputación, justamente ganada, de ser uno de los poetas más complicados del siglo de oro y de todas las épocas. Su intrincada sintaxis, sus constantes alusiones mitológicas e históricas, sus excesos, no son fáciles de digerir. Pero es capaz, también, de escribir con encanto y sencillez. Prueba de ello es la siguiente letrilla.*
La más bella niña 
De nuestro lugar, 
Hoy viuda y sola 
Y ayer por casar, 
Viendo que sus ojos 
A la guerra van, 
A su madre dice, 
Que escucha su mal:

Dejadme llorar 
Orillas del mar.

Pues me distes, madre, 
En tan tierna edad 
Tan corto el placer, 
Tan largo el pesar, 
Y me cautivastes 
De quien hoy se va 
Y lleva las llaves 
De mi libertad,

Dejadme llorar 
Orillas del mar.

En llorar conviertan 
Mis ojos, de hoy más, 
El sabroso oficio 
Del dulce mirar, 
Pues que no se pueden 
Mejor ocupar, 
Yéndose a la guerra 
Quien era mi paz,

Dejadme llorar 
Orillas del mar.

Váyanse las noches, 
Pues ido se han 
Los ojos que hacían 
Los míos velar; 
Váyanse, y no vean 
Tanta soledad, 
Después que en mi lecho 
Sobra la mitad.

Dejadme llorar 
Orillas del mar.

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