CREPUSCULARIO DE PABLO NERUDA

“MUJER, yo hubiera sido tu hijo, por beberte
la leche de los senos como de un manantial,
por mirarte y sentirte a mi lado y tenerte
en la risa de oro y la voz de cristal.

Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos
y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,
Porque tu ser pasara sin pena al lado mío,
Y saliera en la estrofa-limpio de todo mal-.
. . . Cómo sabria amarte, mujer, cómo sabria
Amarte, amarte como nadie supo jamás.
Morir y todavía
amarte más.
Y todavía
amarte más
y más.