III PROLOGANDO LA VIDA

A mi esposa, mi eterna amada, Mary Fca. Araujo de Navarrete; con mucho amor;…
He contemplado el radiar
Que tus pupilas en silencio
Forjan la luz
De mi precaria existencia;
Tu palpitar
Que en cada sonrisa tuya
Brilla iluminando
La oscuridad de mis recuerdos:
¡TE HE CREADO TAN SOLO PARA MÍ!
Luego, algún día rescataremos la alegría
De estos siglos nublados,
Que vive trenzado
En el bostezo del tiempo
Dormida en la humanidad explotada.
I cuando haya igualdad entre los hombres
Y narremos la parábola
De un nuevo mañana,
Un océano de alegría
Volverá a posarse
En nuestros labios.
Pero tú, poeta que tienes el verso de jabón,
Que sigues rimando el misterio:
¿Qué esperas de toda esta locura?
Acaso la inocente niñez
Que hay en la dramática eclosión
Del Hombre que fabricamos.
Era, por tanto, muy triste
La soledad de mis siglos pasados,
El caminar hurgando las horas del mañana;
La quietud, la infelicidad,
Presos bajo la tenue oquedad
De tu mirada mía.
De pronto un día:
¿Qué es la vida?
Preguntaban en silencio
Tus ojos clavando su mirada,
La vida, niña, de mis días afiebrados,
Es el recodo
De una habitación sin luz ni fondo;
Es el triste adiós
Que brota de un amor inconcluso,
Es el dulce recuerdo
De un amor que no se olvida.
La vida,
Mi dulce niña,
Mi eterna primavera, somos únicamente los dos.

Luis Ernesto*
Dr. Luis Alberto Navarrete Obando
ABOGADO – DOCENTE UNIVERSITARIO –
ENSAYISTA – ESCRITOR Y POETA 
Doctor en Teología, Filosofía y Humanidades
E Investigación Universitaria
Cajamarca, la Hermosa 21 de Junio de 1987.

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