XI: PASIÓN

A mi Perú profundo; desde los adentros de mis entrañas;…
Mi grito es un puño de protesta desesperada
Caminando en la vereda de las horas,
Cogiéndose de las cuerdas
De un reloj que jamás dará la hora.

Mi alma es la furia de los animales
Que se esconde en el sótano de la vida
Para no ser llevada a la pila bautismal
Y llamarse: soledad!
Así protesto en la casa oscura
Donde he perdido mis huellas dactilares,
Donde he perdido mis latidos,
Donde he perdido mi risa;
Y quizá encuentre a mi voz con luto, silenciosa y sin Fe.

Recuerdo a mi bondad como una pesadilla
Camino hacia su lúgubre tumba
Llevando su propio ramo marchito
―entre mis labios gruesos y sangrantes de protesta―;
En tanto que mis horas suspiran
Tu ternura, tu paciencia, tu llegada eterna.

Luis Ernesto**
Ciudad Vallejo (Trujillo – Perú), 1° de Mayo de 1988.