DESAFIO

A mi Cajamarca, la tierra que me dio triunfos y glorias;…
Ya no hay soledad ni silencio
sólo cerros de oro fino y ajeno,
sin verdes valles, ni jolgorio
ni alegría,..., hoy sólo ronda la tristeza
el desconfío y el desinterés.

Dónde están ahora
los creadores del “Poncho Verde,
Los ecologistas de antier
que defendieron tus campos verdes,
acaso duermen en su propio silencio verde ?
o acaso perdieron el alma,
la conciencia, sus principios,
el amor terruño; o quizá vendieron
tus pastos verdes, colinas
y tierras de amarillo y gris,
como aquel Judas,
por miserables veinte monedas de plata…

Y a ustedes mis amigos del Frente de Defensa del Quilish,
les pido que, el día que deje este valle tan hermoso,
del cual sólo su recuerdo ha de llevarme,
les pido que busquen al carpintero
de más años y con conocimientos en su oficio,
luego, busquen al eucalipto más viejo,
como los años que Cajamarca tiene,
de el hagan un féretro, lo más rústico posible;
depositen mi cuerpo inerte,
por culpa de Yanacocha,
no dejen que deje de reír, ni aparezca mi palidez;
coloquen a mi lado izquierdo,
mi fusil, mi compañero de mil historias;
y a mi lado derecho,
mi tinaja de chicha, aquella de carnavales,
y mi talega de coca y mi cañazo;
ah! No se olviden de cubrirme
con mi bandera roja,
aquella de la hoz y el martillo.
No hagan velorio alguno;
una vez colocado mi cuerpo en aquel féretro,
mis amigos del Frente han de cargarme,
subirme hacia la planicie del Cerro Santa Apolonia,
 por supuesto, por sus escalinatas.

Una vez arriba, quemen mi cuerpo;
y con el traste de la mujer más humilde de esta ciudad
recojan mis cenizas,
lo han de depositar en un tiesto, el más usado.
Y tu Seifert, mi gran amigo, de grandes luchas,
te encargarás de subir a lo más alto de el Gavilán,
espolvearás mis cenizas por todo el valle de Cajamarca,
por donde Yanacocha ha contaminado su aguas y sus suelos,
para que algún día,
Dios permita que aquellos valles,
De hermoso verde frescor, vuelva a reverdecer.

                 Luis Ernesto*

Cajamarca, hermosa ciudad de la Habana, Cuba, marzo 15 del 2007. (03:40 a.m.; hora de frío y soledad).-


Nota.- Poema escrito luego de que le ganáramos el juicio a Minera “Yanacocha”, donde en mi calidad de Abogado fui el defensor de la Ordenanza Municipal, que con credo convencido suscribió el proyecto de la misma el Ingº Luis B. Guerrero Figueroa, y que fuera elaborada por el suscrito conjuntamente con el Dr. Juan Urteaga Salazar, Director de Asuntos Jurídicos de la M.P.C., de aquel entonces, en defensa de la intangibilidad del  “Cerro Quilish”, donde se explotaba el oro por dicha mina; desde diciembre de 1996 ya no se explota; Asumiendo la defensa como Abogado, en el juicio que entablara la Minera “Yanacocha” a través de una Acción de Amparo; encomendándoseme la defensa en las dos instancias de la Corte, tanto en la Sala Especializada en lo Civil en Cajamarca, como en el Tribunal Constitucional (Lima); donde la mina contaba con 6 Abogados extranjeros y uno peruano, el Dr. Javier Valle Riestra, de quien recibiera personalmente sus felicitaciones. A consecuencia de ello, tengo dos intentos de Homicidio y otras agresiones, e incluso han querido vincularme a Sendero; pero, gracias a Dios ya todo paso, hoy sólo me dedico a enseñar y a investigar, del cual me siento orgulloso.

Luis Ernesto*
Dr. Luis Alberto Navarrete Obando