LA MUERTE ES UN SUEÑO

De pronto una suave brisa roza tu piel,
sientes que la vida es una bella historia,
te aferras a la cabecera de la cama mientras
agitado suspiras el último aliento de libertad.
Clamas a gritos pero en silencio el auxilio 
divino que según tu conciencia no existe,
es tarde y sólo te queda la nada que para
tu buena suerte es el todo que siempre
buscaste; recuerdas las cosas buenas
que en su momento hiciste, pero el nudo
en tu cargante te reprime aquellos
momentos echados a la basura del olvido.
Los planes son eternos cuando la vida
es corta, el ocaso te aprisiona y sientes
como una fuerza del más allá te hala
sin tener clemencia o al menos paciencia;
pides al tiempo una oportunidad para
crear puentes y lazos de hermandad, algo
que en su ocasión no tocó tu duro corazón.
En momentos de tristeza y soledad lo que
llamas vida parecía no tener el mínimo
sentido, pero ahora que ya te vas, suplicas
que esto sea tan sólo un mal sueño de
madrugada.
Vida, todo me debes, no me puedo
ir en paz, sabiendo que las utopías
me mantienen vivo.

Autor: Edwin Yanes