SOLO EN MI HABITACIÓN

El viento lame mi ventana,
la habitación es invadida por
el frío de la soledad, diviso a
mi alrededor y todo es un inmenso
vacío que huele a tu ausencia,
me pregunto en silencio qué hice
mal, mientras un negro cuervo
parado en la cornisa, menea su 
cabeza en señal de que no fue
mi error, sin embargo mi alma
muere de angustia en esta oscura
cárcel de finos barrotes que muchos
llaman la envidiable mansión.
Solo en mi  habitación, con el
corazón airado y henchido de
tristeza que sabe a hiel.
En muchos lares me claman
amigo aunque carezco de alguien
que me tienda su mano y con sutileza
clave en mi espalda un puñado que
me haga sentir la cálida palmada
de un hermano que sin serlo es.
Con un nudo en la garganta clamo
tu nombre, escuchando el cántico
triste del cenzontle que me avisa
que te has ido para nunca volver,
es en ese entonces que mis lágrimas
cubran el brillante suelo, que en otras
noches tus finas vestiduras vi caer,
para que yo me posara sobre ti y darte
las mieles que seguramente en el cielo
no has de probar, aunque éste existiera.
Por más que lloro, sigo hundido en
la miseria de la soledad, perdido 
entre cuatro paredes de una férrea 
habitación.

Autor: Edwin Yanes

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