IDENTIDAD, PRIMORDIAL VALOR DE SUPERACIÓN DE UN PUEBLO

In memorian, a Ernesto “Che” Guevara…
A don  Fidel  Castro, con  admiración,
respeto  y consideración...
A nuestra  hermana  República  de  Cuba….
A nuestros  hermanos  del  Perú  profundo…
AUTOR: LUIS ALBERTO NAVARRETE
“Hay que  hacer de nuestro centro  de  trabajo, nuestro  lugar  de trinchera;  sólo  con  una  clara  y  verdadera  identidad  de  lo  que amamos y  respetamos,  seremos eternamente  libres”


Es innegable que hoy en día, en todos los círculos de la sociedad, la IDENTIDAD como valor primordial de convivencia humana, se ha perdido. Y se ha perdido, por unos innumerables factores, entre otros, por espacio de tiempo y líneas.

IDENTIDAD, en un concepto amplio y genérico, denota una definición lógica y filosófica, que designa el carácter de todo aquello que permanece único e idéntico a sí mismo, pese a que tenga diferentes apariencias o pueda ser percibido de distinta forma. Sin embargo, este término debe ser usado adecuadamente, y desde el punto de vista filosófico y antropológico, está referido a la relación de uno, como persona, con todo lo que lo rodea, así por ejemplo, existe identidad con la familia, con el colegio, con el barrio, con la sociedad, con el pueblo que lo vio nacer.

En la historia de la filosofía, la afirmación de la identidad está íntimamente ligada como uno de los principales rasgos del verdadero Ser, como todo lo que lo rodea en su entorno. Decíamos, ¡yo me identifico con mi pueblo!, con sus costumbres, tradiciones y sus vivencias. Esa identidad que lo identifica al Hombre con los demás, es uno de los valores más loables que la filosofía nos ha legado.

Pero, como en todo sociedad existe su contrario, entonces afirmamos que existe la falta de IDENTIDAD, hacia todo lo que nos rodea; y esa falta de identidad se convierte en falta de identificación, con todo aquello que nos rodea.

Hoy en día hay falta de identidad, del hombre con su familia y su sociedad; de las autoridades hacia su pueblo, y esa falta de identidad se describe en una falta de interés por hacer de él –de su pueblo–, una sociedad próspera; solo les preocupa a las autoridades figurar en su anecdotario un número incremento en su popularidad, sin importarles la felicidad de su pueblo, entre otros aspectos psicológicos, que por ser aspectos inmateriales, no dejan de ser importantes.

La autoridad en un pueblo, no sólo debe de preocuparse por incrementar su popularidad en hacer obras, que ello no deja de ser negativo, al contrario, también denota identidad con él. Sin embargo, el aspecto psicosocial de un pueblo está en desbordar su alegría, compartir momentos anecdóticos, recordar sus costumbres, sus comidas, sus tradiciones, como lo es nuestro “Carnaval Cajamarquino”, e implementar algunos otros nuevos. Eso se conoce como, como falta de interés, en otras palabras, falta de identidad con su pueblo.

Es entonces, que la IDENTIDAD, como uno de los primordiales valores de todo ser humano, incluyendo a las autoridades de un pueblo, debe ser rescatada; empezando por uno mismo, sólo así construiremos sociedad, identificándonos unos a otros, identificándonos con su pueblo, sus necesidades, sus derechos, sus requerimientos, del que jamás debemos dejarnos despojar.

Hoy en día, a consecuencia de esa falta de identidad de cada uno de nosotros como pobladores, el poder económico de las esferas dominantes, donde está incluido el Estado, por las políticas que cada gobierno implementa para favorecer, como en este caso a la transnacional Empresa Minera YANACOCHA S.R.L., nos encontramos en una crisis social enfrentados con diversos sectores de la sociedad, y en particular con su propio Gobierno Local.

Es decir, ese tema IDENTIDAD a despertado en cada uno de nosotros; y por esa identidad demostrada desde algunos días atrás, aunque tarde, pero oportuno, es que nos hace tomar conciencia para defender nuestros intereses que perteneces a nuestra sociedad, del campo y la ciudad, en otras palabras de nuestro pueblo cajamarquino.

De allí que, desde esta tribuna literaria, invoca  a cada uno de nuestros coterráneos, de nuestros paisanos del campo y la sociedad, continuemos en la brega de la lucha por decir ¡ BASTA !, No quiere ser más un Hombre como número incremento, o una cifra en el cálculo de todo un proceso económico. Quiere ser un Hombre en el verdadero sentido, quiere amar, sufrir, trabajar, desafiar el destino, triunfar o fracasar, pero vivir humanamente.

El pueblo está hastiado de improvisaciones que le halagan para mejor explotarlo, que le consulten sobre todo lo que no sabe, que le pidan lo que no tiene, que le hacen arrodillar ante lo que no cree.

Pero es hora. Ha sonado en el inexorable reloj de la historia el momento de terminar con los juegos y de empezar a planificar científicamente, y hacer un trabajo político serio. Urge plantear en el horno del mundo las formas maravillosas que sobrevuelan en los despejados cielos del ideal. Las aves sagradas de la justicia, el conocimiento, la belleza, el bien, la felicidad, la paz, aletean en busca de un pueblo que quieren hacerles nido en los que ellos puedan habitar.

La liberación del sufrimiento no está en seguir experimentando a ciegas, y cargar con este gran odio que terminará por devorar a la humanidad.

La liberación del sufrimiento está en el conocimiento; y luego vendrá el orden, la armonía, la risa y las espigas, el taller y el libro, el amor y la brillante gloria, a dignificar a quienes se atreven a construir el Estado como templo de un ideal venidero, como verdadera aspiración.


Autor: Luis Ernesto*
Dr. Luis Alberto Navarrete Obando
ABOGADO – DOCENTE e INVESTIGADOR UNIVERSITARIO 
ESCRITOR, ENSAYISTA Y POETA
Cajamarca, Ciudad del Cumbe, mayo 08 del 2006
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