RECUERDO SU AROMA

Estatura media, labios rojos y carnosos
caderas anchas cual ruta llena de curvas
que aceleran mis bajos instintos de placer.
Sonrisa cual sol radiante en plena mañana
de oriente, cálida de pies a cabeza, con su
estilo único de coqueta y dulce costeña.
No recuerdo más que lo que vi, lo que 
con mis grandes manos pude palpar a
flor de piel, lo que en noches de invierno
como mendigo me comí una y otra vez
hasta el cansancio, suspirando al viento
divisando las estrellas por la ventana.
Recuerdo su aroma como bella reliquia
de antaño, de noches mozas que entre
sus brazos al clímax sin parar gocé.
Recuerdo como algo lindo de la aurora
sus intensos jadeos ejerciendo el derecho
de libertad, ese que se lleva a la práctica
en la soledad de una habitación, entre
dos corazones que se agitan de lujuria.
No me importa que recuerde ella de mi,
pero lo que sí me importó en aquellas
calurosas noches fue saciar su intensa
sed que como gata en celo a mi puerta tocó.

Autor: Edwin Yanes