ETERNO VERANO

El invierno fue copioso 
y dejó sus dulces frutos,
pero con el paso de los
días llegó el cálido verano
y con él mató muchas
ilusiones, dejando el
manto en estado rocoso,
árido, despreciable para
el sembrador que se
levanta con la mirada
erguida y listo para en
el centro de la tierra
su semilla depositar.
Eterno verano se vive
en tu alma, no por el
calor que emanan tus
piernas, sino por la
esterilidad con que
rechazas mis besos y
caricias de amor.
Has cerrado las
ventanas al amor
posando en los fríos
atardeceres como
flor marchita que
pronto nos dirá adiós.
Mi fin no es dejarte
partir pero debo apegarme
a la libertad, para que sin
miedo puedas por el
cielo azul volar y volar.

Autor: Edwin Yanes