HACIENDO EL AMOR DORMIDA

 I
Rompe el silencio,
destroza las llamas de la inconsistencia,
su numen tiene la satisfacción de un alma rota
y su rostro trasformado de nocturnas tribulaciones
son las palabras desprendidas del más íntimo gesto
¿A qué tranquilidad se debe
ese acto enverdecido de diáfanas fuentes
embellecidas con el más perfecto capítulo de ternura?
¿A dónde viajan los paisajes coquetos de las manos
que apasionadas son puras como el ocaso eterno?
¡Detrás de una caricia
duerme la tranquilidad del amor
recostada entre las piernas del universo de los brazos!
¡Como destinos asombrosos que se liberan
en erupciones consteladas de un amante admirable!

II

¡Qué impresionante!
Disfrutar de la belleza perfecta del amor
sin tocar su cuerpo y su alma,
mientras ella se mesura y fraterniza
con la vida privada de los sueños
para vivir a gusto su aquiescencia.
¿Sentir? ¡Callar! ¿Amar? ¡Gozar!
¿Es acaso un dilema de la supremacía
seducir con claridad en la penumbra de la vida?
¿Dejar consumar los deseos
sobre cualquier objeto que se adapte
a la tranquilidad que armoniza
el floreciente amor dormido?
Por supuesto, todo fluye a través de las corrientes
que ruborizan el rostro de una dama
por el excelso amor que brota
en las venas del espíritu divino,
pero como el murmullo tierno de los pájaros
descubriendo las fronteras internas del orgasmo.

III
Ya no pienso en cosas vanas del amor,
la vida me ha presentado el espejo de sus alas.
La alquimia y los hechizos de los que fui víctima
ahora ya no son tan importantes;
sentir los nervios recorriendo la sangre
ya dejó de ser simpatía.
Al sol le están saliendo canas
y las estrellas acolochan la luna.
Ya no pienso en redundar expresiones
que hacen del amor cortesía
y aquella colección de imágenes pasajeras
se borran del cofre de mis tesoros escondidos;
la luz con sus hilos tejiendo mil colores a  la tierra
me muestra que los abismos no son tan profundos
que solo el amanecer es el pretexto exacto
de la idea de la vida.
Ya no pienso en jugar con los amores,
eso es cosa de amnesia.
Ya encontré lo que buscaba
y está a mi lado escribiendo un poema.
Tengo celos,de esos puros y sinceros
que se sienten cuando el pensamiento del amor
que tienes a tu lado
está con alguien
acariciando la habitación de su cuerpo

IV
¿Dónde quedó aquel espacio  del universo
que nos hacía pernoctar con facilidad
bajo el manto de la noche, en el ombligo de las estrellas?
¿Dónde ha quedado tu sonrisa llena de ilusiones?
Nosotros: Tú y yo, El perpetuo firmamento
derramando entre el diluvio de la poesía
la diplomacia exquisita de la ternura en nuestros cuerpos.
¡Emociones!, ¡Por qué no!
Sentirlas son una forma de expresar
que nos amamos profundamente;
¡qué sentimos los nervios del amor
acariciar nuestros mapas internos!
¿Fuego? ¡No! ¡Amor, amor del bueno!
De ese amor que nace en el corazón ardiente,
se prolonga por el laberinto del alma
y no culmina, a pesar del cielo que lo reclama.
Que busca el horizonte perfecto en un abrazo
y en su búsqueda se encuentra
con un manantial de besos puros,
¡llenos del sabor divino del amor bendecido!

V
¿Dónde ha quedado, amor? ¡Dime!
Tus excusas para verme arrodillado a tu hermosura;
el pretexto fiel que hizo de nuestra ternura indestructible,
por la simpleza de la lealtad que nos tuvimos.
¿Acaso murió con la cruel rutina?
¿Ha sido algún terrible descuido del amor
que tiene la fuerza poderosa de abandonar
todo lo que juntos construimos?
¿Qué sucede? ¡Miedo! ¡Yo también lo tengo!
¡Miedo al abandono de tu última mirada!
¡Miedo al sucio sabor de la ausencia!
¡Miedo a perderte para siempre!
¡No es fácil amar como nos amamos!
Pero no es imposible resistir las tormentas
que la vida se empeña en ponernos
todo el tiempo que nos ve felices.
¡Sucede que al amor perfecto
se le buscan las debilidades para poderlo destruir!
¿Aceptas compartir tu eterno amor conmigo?
¿Te atreves a enfrentar los huracanes humanos
que buscan simplemente arruinar lo hermoso de la vida?
¿Quiéres verme recorrer los años a tu lado?
¿Amor, te atreves a disfrutar nuestra lúcida vejez,
con flores blancas enraizadas sobre la cabeza?
Mi corazón tiene la fuerza de resistirlo todo a tu lado,
loarel claro mundo de las caricias,
y seducir nuestros cuerpos y nuestras almas en sinfónica creación
¡Compartir el calor del amor juntos para siempre,
entre el límpido diagrama de ternura eterna!

Seudónimo: Pequeño Colibrí Dorado
Autor: César Augusto Luna Ortíz
Poema Ganador del Segundo Lugar en los Juegos Florales Nacionales,
Chiquimula, Guatemala 08 de agosto de 2013.