UNA NOCHE PARA DOS

Los nervios con el calor de la pasión
fueron en su totalidad calcinados
cual perro rabioso latía el corazón
aunque nuestros actos eran pensados.

La chispa de lo prohibido se encendió
bajo cuatro paredes de un lindo hotel
ese día por fin Eva la manzana probó
su sabor fue tan dulce como la miel.

El ocaso entre ricos besos nos acogió
olvidando por vez primera el exterior
ella sus exuberantes encantos exhibió
siendo esta hazaña para mi, un honor.

Lentamente su cuerpo pude recorrer
haciendo leves pausas en sus volcanes
que como  fruta fresca quería comer
para hacer realidad nuestros planes.

Acaricié con delicadeza su centro
que como fuente emanaba su néctar
pidiendo a gritos ser el epicentro
que con plena locura quería besar.

Sin duda fue una noche para dos
enredados entre los lazos del amor
comiendo nuestros labios a besos
como el ágil gorrión a la tierna flor.

Autor: Edwin Yanes
Guatemala C.A.