PRESAGIO DE AMOR

Mariposas anidaron mi vientre
al cruzar por entre la gente nuestras
miradas, parecía como de veinte
aunque sus caderas eran maestras.

Su sonrisa angelical encendió mi alma
que yacía olvidada en el polo norte
cual mar muerto en total calma
con la esperanza del preso en la corte.

Con mi mano temblorosa toqué su espalda
recibiendo para mi sorpresa un hola
de la sublime musa en sexy minifalda
su porte era de hermosa española.

Sin creer  en las sonadas deidades
ese día conocí la ternura de un ángel
que despertó mis oscuras necesidades
al rozar los rojos pétalos del clavel.

Presagio de amor vivimos tú y yo
aquella mágica ocasión de verano
que de ninguna palabra se precisó
más que de la tenue música de piano.

Autor: Edwin Yanes
Guatemala C.A.
12-02-18