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Mostrando las entradas de junio, 2018

ROSA

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Ahonda la negrura de sus rosas La sombra de grietas en sus perfumes esas que insinuaron el destino Que olvidaron la tarde de silencios y cariños. Oyelas si son rojas o negras Que sus bellezas son así de pasajeras Así como tu impuro corazón así como el sueño que al olvido se dejó. Haya rosas negras Serán la orgullosa niebla Que cubra el tembló de tu cuerpo  De una belleza desierta, marchita sin piel, ni seda. Haya tu alcoba serán como trenzas  Aquellas rosas.... Serán como el arado infértil Como la mirada del sol al día que asoma Haya tus rosas serán la felicidad infeliz. Autor: Johan Chanatasi

JURO AMARME

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Juraste que nunca te ibas a ir Juraste bajo la luz de una estrella brillante  Juraste amarme  Hasta el final de mis días  ahora no estas ¡tu promesa la olvidaste! La Olvidaste.... Quiero que recuerde el fuego de nuestra pasión el dulce beso que nuestro amor sello ¿pero de nuestro juramento? se olvidó.. se olvidó.. ¡Ay¡.. pobre alma enyagada La heriste sin culpa no tiene más que heridas tuyas Que sangran en el olvido ¿Y tu?ni siquiera las curas. Juraste y yo también Ahora no estas. donde quedó  ¿en el olvido?.. ¡ juraste no dejarme ! Alma mia me juraste amor sin dolencia ¡Ay! Rosa traicionera  Me juraste lo impensable Y ahora no estas Nuestro juramento  ¿dime que no lo Olvidaste? Enviado por:  Johan Chanatasi

CANCION DEL AMOR LEJANO │JOSE ANGEL BUESA

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Ella no fue, entre todas, la más bella, pero me dio el amor más hondo y largo. Otras me amaron más; y, sin embargo, a ninguna la quise como a ella. Acaso fue porque la amé de lejos, como una estrella desde mi ventana... Y la estrella que brilla más lejana nos parece que tiene más reflejos. Tuve su amor como una cosa ajena como una playa cada vez más sola, que únicamente guarda de la ola una humedad de sal sobre la arena. Ella estuvo en mis brazos sin ser mía, como el agua en cántaro sediento, como un perfume que se fue en el viento y que vuelve en el viento todavía. Me penetró su sed insatisfecha como un arado sobre llanura, abriendo en su fugaz desgarradura la esperanza feliz de la cosecha. Ella fue lo cercano en lo remoto, pero llenaba todo lo vacío, como el viento en las velas del navío, como la luz en el espejo roto. Por eso aún pienso en la mujer aquella, la que me dio el amor más hondo y largo... Nunca fue mía.